¿Qué es la Discapacidad Visual?
La discapacidad visual es una condición en la que una persona tiene dificultades para ver, incluso usando gafas o tratamientos. Puede presentarse en diferentes niveles: Baja visión: cuando la persona ve, pero con limitaciones como visión borrosa o dificultad para leer. Ceguera: cuando hay pérdida casi total o total de la visión.Cada persona la vive de forma distinta y puede adaptarse utilizando otros sentidos como el tacto y el oído.
Pérdida Parcial
Cuando la visión se conserva parcialmente, pero existen dificultades para leer, distinguir detalles o percibir objetos con claridad.
Pérdida Total
Cuando hay ausencia total o casi total de la visión, por lo que la persona se apoya principalmente en otros sentidos como el tacto y el oído.
Herramientas de apoyo
Lectores de pantalla
Programas que leen en voz alta el contenido del celular o computador.
Asistentes de voz
Permiten usar dispositivos mediante comandos hablados.
Audiolibros
Acceso a libros y contenidos en formato de audio.
Apps: identificación colores
Informan colores a través de la cámara del dispositivo.
Teclados y dictado por voz
Permiten escribir sin necesidad de ver la pantalla.
Apps móviles
Apps que describen objetos, leen textos o ayudan en tareas diarias.
Lectores de texto (OCR)
Convierten imágenes o documentos en texto audible.
Apps de navegación accesible
Ayudan a ubicarse y desplazarse con indicaciones por voz.
Plataformas de aprendizaje accesible
Cursos adaptados con audio y navegación inclusiva.
Etiquetado digital y reconocimiento de objetos
Identifican productos o elementos del entorno.
Barreras comunes o dificultades
¿Con que se enfrentan estas personas cada día?
Mitos
Las personas con discapacidad visual enfrentan mitos como que no ven nada, que son dependientes o que no pueden usar tecnología, estudiar o trabajar. En realidad, muchas tienen baja visión y pueden ser autónomas; las verdaderas limitaciones suelen estar en las barreras del entorno, no en su condición.
Realidades
Las personas con discapacidad visual pueden ser autónomas, estudiar, trabajar y usar tecnología gracias a herramientas accesibles. Su día a día no está limitado por su condición, sino por las barreras del entorno, como la falta de accesibilidad, inclusión y adaptación en los espacios físicos y digitales.